martes, 9 de diciembre de 2008

Desde las Sombras

TERRORISTA O TERRORÍFICO?

por Leopoldo Pulgar / LA NACION


Más de alguien dirá que "Mericrismas Peñi" hace apología al terrorismo porque en la obra se fabrican bombas molotov y se discute un plan para quemar el árbol navideño de la plaza de Temuco. Pero no. Esta "arma" que la ley puso en el mismo nivel que un cortaplumas o una pistola, sólo simboliza que hay todavía corazones ardientes capaces de comprometerse con las luchas importantes que agitan al país.

La compañía Teatro Público, que dirige Patricia Artés ("Desdicha obrera"), fija en este montaje su posición sobre el mal llamado "problema mapuche". Y lo hace a través de los personajes que interpretan Cristián Lagreze, Javiera Zeme y Martín Muñoz, quienes denuncian la represión policial en las comunidades, junto con apoyar su lucha por la tierra, la dignidad y su reconocimiento como nación. Durante estos preparativos navideños ellos ofrecen un intenso debate político-escénico que devela sus convicciones y contradicciones como jóvenes chilenos.

Nada ni nadie es inocente parece decir este montaje ganador del Fondart: ni la transnacional que financia el árbol pascuero ni la comercialización que predomina en esta festividad. Tampoco la justicia chilena que reprime con saña racista a las comunidades y sus organizaciones

Obra en pleno rodaje que se sostiene en una escritura seria (Pablo Paredes-Teatro Público) que da razones y busca explicaciones para entender un conflicto antiguo y actual, sin caer en lo panfletario ni en el mesianismo. Un montaje que estimula el diálogo cotidiano, la acción y sentimientos encontrados donde la palabra y el quehacer de los jóvenes adquieren sentido y valor.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

RESEÑA


Es casi navidad en Chile y a los niños les sangran las narices de insolación. Tres jóvenes viajan al sur, y, como chilenos, se levantan por la causa del Pueblo Mapuche. En Temuco, encerrados en una casa del centro, planean prenderle fuego a un pino gigante de Navidad que ha sido instalado en la Plaza de Armas. En esa casa, con decoraciones brillantes, se irán volviendo cada vez más víctimas de la espera y del país. Todo será un incendio entre ellos. Los sueños mapuche los rondarán como fantasmas indescifrables, hasta que llegue el momento de dejar de ser sólo víctimas, en medio del olor a parafina.

sábado, 8 de noviembre de 2008

UN MONTAJE CONTRA LA DEVASTACIÓN



Se trata de abordar un conflicto que ha intentado silenciar el gobierno y los medios de comunicación. Se trata de enfrentar una nueva maniobra del Estado Chileno y los grupos de poder tendiente a favorecer a los terratenientes y empresas transnacionales que explotan y lucran en territorios que pertenecieron y pertenecen al pueblo Mapuche.
Mericrismas Peñi no busca constituirse como la representación de un problema meramente étnico, pues considera la fractura original, es decir, la inauguración de las clases sociales en Chile como cúmulo, perversamente perfecto, entre antecedentes económicos y antecedentes étnicos. El neoliberalismo, cultural y territorialmente, se mueve en el mismo sentido que el económico: devasta. Este montaje buscar la puesta en evidencia de un conflicto político, económico y territorial que ha "obligado" al Estado a poner en marcha acciones represivas que, ingénuamente, creíamos exclusivas de la dictadura militar, y a articular una campaña de tergiversación de los hechos, buscando confundir a la sociedad, aislando y criminalizando cualquier acto de resistencia.
No podemos hacer caso omiso del acoso que viven muchas comunidades mapuche, no podemos errar los ojos frente a la persecusión, los montajes, las torturas y las humillaciones que viven cientos de hermanos mapuche atacados y violentados sistemáticamente por los aparatos de represión de nuestros gobiernos "democráticos". A través del teatro queremos contribuir a generar una red que invite al público y creadores a comprometerse con el desarrollo del pensamiento crítico y con la vida cultural, política y social del Chile de hoy.

viernes, 7 de noviembre de 2008

BREVE HISTORIA DE LA USURPACIÓN


Cuando éramos chicos nos hablaron del valor del Pueblo Mapuche, de la resistencia dada a la invasión española y cómo La Corona arrasó con un pedazo de nuestra identidad. Pero nunca nos contaron que el mapuche salió victorioso de la Guerra de Conquista, que fue reconocido como nación y que, incluso, se enfrentó contra el Ejército Libertador. No nos contaron que aquellos que masacraron, redujeron y marginaron a nuestra "orgullosa raza" fuimos nosotros mismos, el Chile Republicano. Así es, a partir de la derrota militar de 1881 y la ocupación de Villarica en 1883 cambió la relación de la nación mapuche con el Estado chileno. La reducción territorial fue el elemento central del cambio ocurrido. A los mapuche se les sometió al rigor de la civilización; se les entregaron pequeñas mercedes de tierra, se los encerró en reducciones y se los obligó a transformarse en agricultores; el guerrero debió convertirse en ciudadano y el pastor de ganados en campesino productor de subsistencia. Fueron años de temor, de pestes, de hambre de pérdida de identidad y reformulación de una nueva cultura como minoría étnica enclavada en la sociedad rural chilena. Así, la historia chilena contemporánea estará marcada, en cuanto problema indígena, por una profunda contradicción: la constitución de la nacionalidad requería de un mito histórico, y allí estaba la sangre araucana derramada en defensa de la libertad, cuyo color se exhibe en la bandera patria;por otra parte surge, paralelamente, durante el proceso de "pacificación" el estereotipo: Los Mapuche son salvajes, sus costumbres son degradantes, son borrachos, no les gusta el trabajo y para la guerra no son tan valientes como crueles. Llegará el momento en que el país santiaguino, ese que se jactaba de culto y civilizado, gritará "¡Acabad con ellos!" y el estereotipo se mantendrá y el atropello se prologará por años, hasta que durante el proceso de la Reforma Agraria, gracias a la lucidez de líderes mapuche que vieron en su causa la misma causa de los pobres de Chile, los presidentes Frei Montalva y Allende intentaron poner freno a la usurpación histórica del Estado de Chile. Sin embargo el gobierno militar pondría freno a este proceso, promulgando un Decreto Ley de división de las comunidades indígenas, estableciendo propiedades individuales de escasa superficie que no permitieron constituir una unidad económica viable. Después de la dictadura los gobiernos de la Concertación no han tenido la voluntad política de solucionar el conflicto, poniéndose del lado en el que históricamente, salvo honrosas excepciones, se ha ubicado el Estado de Chile: el lado de los ricos, de los poderosos, de los que explotan a nuestra gente y a nuestra tierra.



EL DERECHO AL FUEGO


La policía tiene las armas de fuego, nosotros sólo tenemos el fuego y lo vamos a aprovechar, esto podría gritar Lucía viéndose a sí misma en esta obra. Mericrismas Peñi se instala en el Centro de la Violencia, desde ahí se despliega hacia la discusión de la legitimidad de la(s) violencia(s), opinando de ellas en relación al engranaje de poder en donde participan. Así Violencia Institucional es enfrentada a Violencia de Resistencia, intentando romper la acción refleja de legitimar el accionar del Estado, como si ese Estado fuese un puerto último alcnazado por la sociedad y no un lugar dinámico en donde los sujetos y las organizaciones litigamos permanentemente. El fuego de esta obra pone en cuestión la madera neoliberal con que se ha construido el Chile reciente. El fuego surge como posibilidad tras el saqueo, robo y la traba de una discusión que debe ser abierta, democrática y con un sentido histórico que apunte a evitar el genocidio cultural y que permita además la convivencia plurinacional en un territorio complejo, territorio que no puede ser sitentizado en un "todos somos chilenos" y ya, pues tal aseveración no puede ser más que ignorancia o un fascismo que sabe muy bien porqué dice lo que dice.